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MÁRTIRES

2007-11-13

Emilio SanzDentro de unos días, la Iglesia va a beatificar a 498 mártires. No son “mártires de la guerra civil”, entre otras cosas porque muchos de ellos murieron en 1.934. Por eso en todos los documentos eclesiásticos se habla de “mártires españoles del siglo XX”.
Y, a tenor de la declaración al respecto emitida por la Conferencia Episcopal Española, van a ser beatificados no por ser de un determinado partido político (me parece que ninguno de los 498 militaba en ninguna opción política), ni por haber muerto en la guerra, o antes de la guerra, o después: “Los mártires están por encima de las trágicas circunstancias que los han llevado a la muerte”, dicen los obispos españoles.
Se les va a beatificar porque dieron su sangre y su vida por Jesucristo. Siguen diciendo los obispos: “Podemos destacar como rasgos comunes de estos nuevos mártires los siguientes: fueron hombres y mujeres de fe y oración, particularmente centrados en la Eucaristía y en la devoción a la Santísima Virgen; por ello, mientras les fue posible, incluso en el cautiverio, participaban en la Santa Misa, comulgaban e invocaban a María con el rezo del rosario; eran apóstoles y fueron valientes cuando tuvieron que confesar su condición de creyentes; disponibles para confortar y sostener a sus compañeros de prisión; rechazaron las propuestas que significaban minusvalorar o renunciar a su identidad cristiana; fueron fuertes cuando eran maltratados y torturados; perdonaron a sus verdugos y rezaron por ellos; a la hora del sacrificio, mostraron serenidad y profunda paz, alabaron a Dios y proclamaron a Cristo como el único Señor”. Esa, y no otra, es la razón de esta beatificación: eran cristianos que llevaron su fe hasta las últimas consecuencias, aun sabiendo que quizá con una simple palabra podían haberse salvado de la tortura o de la muerte. Fueron fieles al amor de Dios hasta el final, incluso perdonando a sus ejecutores.
Cualquiera que haya mostrado un mínimo interés en este asunto ha comprobado que detrás de cada una de estas 498 declaraciones de martirio hay un riguroso proceso repleto de pruebas documentales, de testimonios gráficos, de declaraciones de testigos e incluso a veces de los propios homicidas. Y son procesos que llevan tiempo, y en algunos casos mucho tiempo, siendo instruidos.
Quien quiera ver en esta beatificación una respuesta de la Iglesia a determinadas actitudes de determinados gobiernos está equivocado. El hecho es que la Iglesia los beatifica por ser santos, no por ser de derechas o de izquierdas o de centro, y estos procesos estaban ya comenzados cuando muchos no habíamos nacido.
Una de las cosas que más llama la atención leyendo los documentos eclesiales que hacen referencia a este tema es que, al igual que aquellos mártires, la Iglesia también perdona, y se centra en la figura y las virtudes del mártir, no en quienes hicieron aquellas barbaridades. Incluso reza por ellos.
Emilio Sanz





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